Hay una información que debería formar parte del guion de cualquier sesión de orientación en un ciclo de Transporte, y que sin embargo llega tarde a demasiados alumnos: el Título de Transportista puede obtenerse sin pasar por el examen de Competencia Profesional.
Quien está en posesión del Título de Técnico Superior en Transporte y Logística puede solicitar directamente el Certificado de Competencia Profesional en ambas modalidades, Mercancías y Viajeros, sin necesidad de examinarse.
No es un atajo ni una excepción administrativa poco conocida: es el reconocimiento de que el currículo del ciclo cubre el programa exigido. Pero, como toda información que no se comunica, en la práctica funciona como si no existiera.
Por qué esto le importa al Docente, no solo al alumno
La consecuencia inmediata es de orientación. Un alumno que termina el ciclo y desconoce esta vía puede acabar pagando un curso de preparación y presentándose a un examen del que estaba exento. Hemos visto ese recorrido más veces de las que sería razonable.
Pero hay una consecuencia menos obvia y más interesante para quien imparte: cambia el sentido de determinados módulos. Cuando el alumnado sabe que los contenidos de acceso al mercado, gestión comercial y financiera o normas de explotación no son solo materia de evaluación interna, sino el fundamento de una habilitación profesional con efectos legales, la implicación en esos módulos cambia de forma apreciable.
Merece la pena decirlo explícitamente en clase, y decirlo pronto.
Qué conviene explicar en la sesión de orientación
- Que la exención es de la prueba, no de la titulación: el Certificado sigue siendo el mismo documento oficial, con los mismos efectos. Lo que se acredita por otra vía es la Competencia.
- Que hay que solicitarlo. No se expide de oficio al obtener el título de FP: el alumno debe iniciar el trámite ante el órgano competente de su Comunidad Autónoma, y conviene que sepa dónde y con qué documentación antes de salir del centro.
- Qué habilita exactamente: el Certificado acredita para dirigir la actividad de Transporte Público de Mercancías y de Viajeros. Toda empresa de Transporte con autorización de Servicio Público debe contar con un Gestor de Transporte que lo posea. Ese es el vínculo entre el aula y una salida profesional concreta.
- Qué no cubre: el Título de Transportista no sustituye al CAP ni a ninguna habilitación de conducción. Es una capacitación de gestión, no de conducción, y la confusión entre ambas cosas es frecuente entre el alumnado que llega desde el mundo del volante.
La vía por examen sigue existiendo, y también hay que explicarla
Para quien no procede de ese ciclo, el acceso al examen exige estar en posesión de título de Bachillerato o equivalente, FP de grado medio o superior, o enseñanzas universitarias. Las pruebas constan de un test de 200 preguntas y cuatro supuestos prácticos, y se convocan y organizan por las comunidades autónomas, que emplean medios electrónicos.
Es información que el Docente debe manejar, aunque su alumnado esté exento, porque en un aula de Transporte conviven perfiles muy distintos: titulados del ciclo, profesionales que vuelven a formarse y personas que llegan desde otro sector. Cada uno tiene una vía y confundirlas cuesta tiempo y dinero.
Una sugerencia de aplicación
Si impartes en un ciclo de Transporte o Logística, incorpora al inicio de curso una sesión breve —basta con una— dedicada a mapear el itinerario completo: qué habilita el título de FP, qué se obtiene solicitándolo, qué requiere examen y qué queda fuera. Es media hora de clase que ahorra a algunos alumnos meses de recorrido innecesario.
Y si tu campo es la formación de formadores, es exactamente el tipo de contenido que distingue a un docente que domina su especialidad de uno que solo domina su temario.