En 1920, una mujer cogió una brocha y pintó una línea blanca a lo largo de un kilómetro y medio de carretera en California. No imaginaba que ese gesto, simple en apariencia, contribuiría a transformar la seguridad vial en todo el mundo.
La protagonista de esta historia es June McCarroll, una médica que, tras más de una década recorriendo el valle de Coachella como la única doctora de la zona, había sido testigo de numerosos accidentes de tráfico. Pero fue uno en particular, en otoño de 1917, el que despertó su ingenio: mientras conducía por las afueras de Indio, un camión de diez toneladas que circulaba sin control por el centro de la calzada la obligó a salirse de la carretera.
Aquel incidente la llevó a pensar en una solución que ahora nos parece obvia: ¿y si se pintara una línea en mitad de la carretera para separar los carriles? Durante cinco años, McCarroll intentó convencer a las autoridades locales de la eficacia de esta medida, pero sus argumentos fueron ignorados.
Frustrada, decidió actuar por su cuenta y, brocha en mano, pintó una franja blanca en un tramo de la actual autopista 99. Aun así, su iniciativa no despertó el interés de las autoridades. Pero cuando compartió su idea con el Indio’s Women Club, el panorama cambió.
En poco tiempo, los clubes de mujeres del condado y de todo el estado de California se volcaron en la causa, impulsando una campaña que llegó hasta el Congreso estatal en 1924. Sin embargo, no hizo falta esperar a una ley: la Comisión Estatal de Carreteras de California adoptó la propuesta y, en poco tiempo, más de 3.500 millas de carreteras fueron marcadas con líneas divisorias.
McCarroll no fue la primera en pensar en esta medida; en Michigan ya se habían pintado líneas similares antes. Sin embargo, su historia destaca porque demuestra el poder de la sociedad civil para promover el cambio. Su iniciativa fue clave para que, en menos de una década, la señalización vial con líneas pintadas se convirtiera en un estándar en todo el mundo.
Hoy, cada vez que circulamos por una carretera con marcas en el asfalto, estamos siguiendo el camino que June McCarroll trazó con su brocha hace más de un siglo.
Otras iniciativas pioneras en Seguridad Vial
Algunas de las iniciativas pioneras en seguridad vial que marcaron un antes y un después en la forma en que nos movemos por las carreteras son:
El primer semáforo (1868, Londres, Reino Unido):
La primera señal luminosa de tráfico se instaló frente al Parlamento británico en 1868. Diseñada por el ingeniero ferroviario John Peake Knight, consistía en una estructura similar a los sistemas ferroviarios de la época, con luces de gas en rojo y verde. Aunque explotó poco después de su instalación, sentó las bases para el semáforo eléctrico, que llegó en 1914 a Cleveland, EE.UU.
El cinturón de seguridad (1959, Volvo, Suecia):
Aunque los primeros cinturones de seguridad aparecieron en los años 30, fue en 1959 cuando el ingeniero Nils Bohlin, de Volvo, diseñó el cinturón de seguridad de tres puntos, similar al que usamos hoy. Lo revolucionario fue que Volvo decidió liberar la patente para que todas las marcas de automóviles pudieran implementarlo, salvando millones de vidas desde entonces.
El primer límite de velocidad (1865, Reino Unido):
La Ley de Locomotoras de 1865 impuso el primer límite de velocidad conocido: 2 millas por hora (3,2 km/h) en áreas urbanas y 4 mph (6,4 km/h) en zonas rurales. Aunque hoy parecen cifras ridículas, fue un intento temprano de regular el tráfico en una época en la que los vehículos motorizados aún no existían.
La primera carretera asfaltada (1909, EE.UU.):
El primer tramo de carretera pavimentada con asfalto moderno se construyó en Detroit, Michigan, en 1909. Se trató de una iniciativa clave para mejorar la seguridad vial, reduciendo el polvo, los baches y el riesgo de accidentes por terrenos irregulares.
Las primeras señales de tráfico normalizadas (1908, Italia y EE.UU.):
Antes de que existiera un sistema unificado de señalización vial, diferentes ciudades usaban señales propias. En 1908, el Touring Club Italiano propuso un conjunto de cuatro señales básicas (curva peligrosa, intersección, paso a nivel y bache). En 1922, EE.UU. adoptó un sistema de señales estandarizado que luego evolucionó hasta convertirse en el modelo global.
La invención de la rotonda moderna (1907, Francia):
Aunque había precedentes, la primera rotonda moderna diseñada para mejorar la fluidez y la seguridad del tráfico se creó en la Place de l’Étoile, en París, en 1907. Posteriormente, el Reino Unido perfeccionó el concepto en los años 60, convirtiéndolo en un estándar mundial.
El test de alcoholemia (1954, EE.UU.):
En 1954, Robert Borkenstein, un capitán de policía e ingeniero, inventó el primer alcoholímetro fiable, conocido como «Drunkometer». Esta tecnología permitió a las autoridades medir el nivel de alcohol en sangre de los conductores y sentó las bases para las leyes de conducción bajo los efectos del alcohol.
El airbag (1952, EE.UU.):
John W. Hetrick patentó la primera versión del airbag en 1952, inspirado en los mecanismos de seguridad de los aviones militares. Sin embargo, no fue hasta los años 70 que se empezaron a instalar de forma masiva en los automóviles.
La primera autopista con peaje y acceso controlado (1924, Italia):
Italia inauguró en 1924 la primera autopista de acceso controlado entre Milán y los lagos de Varese. Fue un modelo pionero que influyó en la construcción de redes modernas de autopistas en todo el mundo.
La introducción del casco obligatorio para motoristas (1973, Australia):
Australia fue el primer país en imponer el uso obligatorio del casco para motociclistas en 1973, estableciendo un precedente para otras naciones. Hoy, esta medida es un pilar clave en la reducción de muertes en accidentes de moto.